Cuando entra el perro, ¿quién sostiene la terapia?
Una conversación pública para comprender por qué un chaleco no es un método, un certificado no es un proceso y la infancia no admite improvisación.
Apapacha.me es una iniciativa de APAPACHADOGS A.C. Acompañamos a niñas, niños y familias desde un encuadre clínico profesional, con el modelo REPARA y, cuando está clínicamente indicado, la posible participación de un Facilitador Vincular Canino.
Aviso: el contacto inicial no constituye diagnóstico, tratamiento ni promesa de admisión. Cada proceso requiere valoración profesional y disponibilidad del equipo.
Importante: la admisión al proceso no garantiza participación del FVC. Puede haber sesiones sin perro por decisión clínica, por decisión del niño o por bienestar canino.
La psicoterapia infantil acompañada por perros es un proceso clínico profesional donde una niña o un niño es acompañado por una psicoterapeuta y un Facilitador Vincular Canino (FVC) dentro de un encuadre cuidadosamente diseñado.
No sustituye a la psicoterapia infantil tradicional. La participación del Facilitador Vincular Canino puede considerarse cuando está clínicamente indicada, cuenta con asentimiento del niño y existen condiciones verificadas de bienestar canino.
El trabajo se organiza bajo el modelo REPARA: Regulación, Encuentro, Presencia, Apego, Ritmo y Agradecimiento. Un marco con fundamentación clínica, ética profesional y cuidado del bienestar canino.
Sesiones estructuradas, dirigidas por una psicoterapeuta responsable del proceso.
Un perro con preparación, evaluación de bienestar y rol claramente delimitado dentro de la sesión.
El ritmo, los consentimientos y los límites de cada niña o niño organizan el trabajo.
El cuidado del FVC es condición indispensable, no un complemento.
El perro acompaña desde su presencia, vínculo y participación cuidadosamente regulada. No diagnostica, no cura, no dirige la sesión y no sustituye al profesional. Su bienestar también debe ser observado, cuidado y protegido durante todo el proceso.
Seis principios que organizan la psicoterapia infantil acompañada por perros.
Comprender el estado interno del niño, del adulto, del terapeuta y del perro.
Posibilidad de reconocerse sin invasión, sin prisa y sin exigencia excesiva.
Disponibilidad sensible, regulada y genuina del terapeuta y del adulto.
Dimensión vincular de seguridad, protección, conexión y base segura.
Organización temporal, corporal y emocional de la sesión.
Cierre ético y emocional que reconoce a niña, familia, terapeuta y perro.
No es una actividad recreativa con animales.
No es convivencia libre con perros.
No promete diagnósticos, curas ni resultados clínicos garantizados.
No sustituye el juicio clínico de cada profesional.
No garantiza admisión automática al proceso terapéutico.
No publica datos clínicos ni historias de niñas, niños o familias.
El primer contacto sirve para orientar a la familia y revisar si tiene sentido avanzar hacia una valoración. No constituye diagnóstico, admisión ni inicio automático de proceso terapéutico.
La familia puede escribir por WhatsApp o por el formulario de contacto para recibir una primera orientación informativa.
Si la familia desea continuar, el equipo puede realizar algunas preguntas básicas para comprender el motivo de consulta y revisar si el caso puede avanzar a una valoración.
Cuando hay pertinencia y disponibilidad, se proponen fechas para una valoración inicial. La valoración tiene un costo de $500 MXN y la cita se confirma una vez realizado el pago.
En la valoración se recoge la historia clínica y familiar, con especial atención a la niña, niño o adolescente. Regularmente asisten madres, padres o cuidadores; la participación de la niña, niño o adolescente se define según el caso.
Al finalizar la valoración, el equipo informa si el proceso psicoterapéutico es pertinente. También se define una cuota de sesiones de acuerdo con el estudio socioeconómico institucional.
Si hay acuerdo, pertinencia clínica y disponibilidad, puede iniciar un proceso psicoterapéutico. El encuadre inicial contempla un mínimo de 12 sesiones.
La valoración no garantiza admisión al proceso psicoterapéutico, disponibilidad inmediata ni resultados terapéuticos. En situaciones de urgencia o emergencia, se debe acudir a los servicios correspondientes.
Una conversación pública para comprender por qué un chaleco no es un método, un certificado no es un proceso y la infancia no admite improvisación.
Escríbenos con datos básicos de contacto y el motivo general de tu interés. Para cuidar la privacidad de niñas, niños y familias, no envíes diagnósticos, expedientes, documentos personales, fotografías, videos ni historias familiares detalladas por contacto general.